AFP / George Ourfalian

Rusia bombardeó este domingo posiciones «terroristas» de los rebeldes sirios, a los que acusa de haber perpetrado la víspera un ataque con «gas tóxico» en la ciudad de Alepo –controlada por el régimen de Damasco– que causó un centenar de casos de problemas respiratorios entre la población civil, incluyendo mujeres y niños.

«Los aviones de la Fuerza Aérea rusa llevaron a cabo ataques aéreos», anunció el portavoz del ministerio de Defensa, Igor Konashenkov, en una declaración recogida por la agencia de noticias estatal TASS, agregando que «como resultado de estos ataques, todos los objetivos de los combatientes rebeldes fueron destruidos».

En un país destrozado desde 2011 por una guerra que ha causado más de 360.000 muertos, los rebeldes, al igual que el régimen de Bashar al Asad, han sido acusados en numerosas ocasiones de haber usado armas químicas, prohibidas por el derecho internacional.

Representantes del gobierno de Bashar al Asad acusaron a «grupos terroristas» de atacar el sábado por la noche la ciudad de Alepo (al norte), sin hacer distinción entre yihadistas y rebeldes.

El jefe de la policía de Alepo, Esam al Shili, indicó a la agencia Sana que el sábado por la noche «los grupos terroristas atacaron los barrios residenciales de la ciudad con cohetes que contenían gases tóxicos, provocando problemas respiratorios entre los civiles».

Un joven sirio recibe cuidados en un hospital de la ciudad de Alepo, al norte de Siria, bajo control del gobierno, el 24 de noviembre de 2018

Citando «fuentes médicas», la agencia oficial Sana informó durante la noche del sábado de «107 casos de problemas respiratorios», tras un primer balance que hablaba de alrededor de 50 heridos.

Por su parte, el Observatorio Sirio de Derechos del Hombre (OSDH) informó de «94 casos de problemas respiratorios».

«Fueron atendidos y la mayoría fueron dados de alta. Hay todavía 31 personas ingresadas en los hospitales pero su estado no es crítico», informó el director del OSDH, Rami Abdel Rahman.

El sábado por la noche, un fotógrafo de la AFP en la ciudad presenció la llegada al hospital de decenas de civiles con dificultades para respirar, entre ellos mujeres y niños.

Los heridos, que parecían mareados y presentaban problemas para respirar, fueron atendidos con máscaras de oxígeno.

– ‘Denuncias falsas’ –

Desde finales de 2016, Alepo, la gran ciudad del norte sirio, está bajo el control total del régimen sirio, pero algunas zonas de la periferia están en manos de grupos rebeldes y yihadistas.

El Frente Nacional de Liberación, el principal grupo rebelde en las provincias de Alepo e Idlib (al noroeste), desmintió su implicación en el supuesto ataque con «gas tóxico».

«Desmentimos las denuncias falsas del régimen sobre un ataque contra Alepo que habría sido llevado a cabo por los revolucionarios con la ayuda de proyectiles (…) con gas cloro», indicó en un comunicado el portavoz de la coalición rebelde del Frente Nacional de Liberación, Naji Mustafá.

Según Mustafá, «sólo el régimen criminal y su ‘panda’ poseen (estas armas) y las utilizan en Siria».

– ‘Pretexto’ –

A lo largo del conflicto, Damasco ha sido acusada por los rebeldes, pero también por la ONU y las potencias occidentales, de usar armas químicas, un hecho desmentido siempre por las autoridades sirias.

En cuanto al incidente de Alepo, el principal negociador de la oposición siria en el exilio, Nasr al Hariri, acusó al gobierno de Damasco de acusar a los rebeldes para tener «un pretexto para lanzar una operación militar al norte de Siria».

Fuente Internacional: Afp.com