Cada vez entendemos más porque Jesús y los Doce, y su comunidad misionera, fueron itinerantes.
Instalarse es de las peores taras que afectan al espíritu humano, tanto para el que vive en una ciudad o pueblo, como para quien anuncia la Buena Noticia y sirve en la construcción del Reino de Dios.
El desapego moderado, la libertad responsable, el dar paso a otros, el saberse y declararse siervos inútiles, el bajo tajante y perfil, el reconocer públicamente errores y limitaciones, el tener despues de sopesar la última palabra, el no buscar dejar en la memoria del colectivo común a la propia persona y dejar en herencia como legado una labor de orden, equilibrio, aprendizaje de lo nuevo y actualización a sabiendas de que sabemos casí nada y que todos estamos de paso, en especial quienes estàn al mando, a sabiendas de que la historia sacará a la luz nuestras sombras y pecados, junto a tantas cuestiones más nos llaman a la humildad verdadera y a entender que la curación que nos traen los Sacramentos de la Iglesia, centralizado en Jesús Eucaristía y en la caridad asistencial al pobre son la verdadera curación y liberación a la que refiere el Evangelio de hoy.
¡Santos Apóstoles, María Magdalena y mujeres del ministerio de Jesús, rueguen por nosotros y por el mundo entero!
