No permitamos que nuestra fe en Jesús Eucaristía se pierda, el diablo lo quiere.
Son tantas las pruebas de todo tipo que hemos atravesado a lo largo de la vida. Pidamos que las tantas que tenemos que afrontar en el mañana no nos separen de la Iglesia.
Luchamos porque los dioses del placer y el tener no nos entristezcan y nos hagan compararnos a otros.
Recuperemos la Palabra de Dios a la manera que nos la transmite el Magisterio de la Iglesia. Ella lo hace de manera generosa y noble.
Guardemos la Palabra como lo hizo la Virgen María en su Corazón Inmaculado. Necesitamos el abono de la Gracia Divina y que los tíos del Espíritu Santo refresquen nuestra tierra.
