Explica objetivamente, sin rodeos ni endulcurantes, el Misterio Pascual que implica ser el Cristo y participar en su Comunión.

Al llegar al límite de las fuerzas, cuando todo se vuelve en contra y todos abandonan a causa del Reino de Dios, viene la intervención divina.

El débil, el olvidado, el traicionado, el desechado, cobrará nuevas fuerzas, el poder de la resurrección del Señor anulará y destruirá a los enemigos más feroces y crueles, al mal y a la muerte misma.

Rogamos para que la Fe Católica, representada en San Pedro, quien con toda su historia y accionar respondiendo a Jesús con su te seguiré siempre Señor, tal y como pudo, en las buenas y en las malas, con sus limitaciones y heroísismos, nos de la certeza de que no nos hemos equivocado al creer que el camino a la Cruz es la verdadera realización y salvación nuestra.