Ha querido Jesucristo que los más importantes en el Reino de Dios sean como niños, es decir, no los que aspiran a poseer fortunas, fama y celebridad y dominio que aplasta a otros en lugar de servir a los que más lo necesitan con urgencia.

Seres humanos que se equivocan, piden perdón y restauran lo dañado. porque los más importantes en el Reino de Dios son los que hacen el bien sin miramientos ni condiciones. Ellos son miembros de la Iglesia sin saberlo incluso, sus mejores hijos.

Nos toca a cada uno ayudar a los favoritos de Dios, a los tesoros de la Familia de los Santos, los bautizados.

¿Quiénes son? Los que tienen que caminar largas horas para ir a sus trabajos y volver a casa a pie, los que pasan la mayor parte de su vida en un trabajo en que no les valoran y no habrá promoción ni progreso, los que son excluidos del centro de las ciudades y condenados a vivir en sus periferias paupérrima.

Unirnos a todos los que expulsan al mal de nuestra sociedad y distanciarnos de los que viven para sí, sus apetencias y sus intereses.