Debemos al Presbítero de temperamento explosivo y extremo en sus opciones por la vida cristiana la doctrina de la Maternidad Virginal de María.

Antes, durante y después del parto permanece virgen el Vientre Maria Santísima.

Es el mismo Padre y Doctor de la Iglesia que nos muestra el milagro en la Sagrada Familia de la castidad de San José como don singular para el Padre Adoptivo de Jesucristo, Cordero Inmaculado.

De esta forma se apoya nuestra confesión de fe y la pauta de vida, el camino que hemos de seguir en la Comunión con Jesucristo, el Emmanuel, Dios que siempre está con nosotros porque es humano en todo como nosotros, menos en el egoísmo de la esclavitud del pecado.