Inicia este relato de hoy, como los demás relatos del Ministerio Público de Nuestro Señor Jesucristo en los Evangelios Sinópticos, con la expresión EN AQUEL TIEMPO (in illo tempore).
De esta forma se nos indica que estamos frente a un antes y después de la historia de la salvación, ante una nueva creación de parte de Dios para nosotros, su pueblo elegido, que tiene en Jesucristo el autor y consumidor de la liberación de todo lo que oprime al hombre.
Si estamos divididos los que construimos el Reino de Dios, entonces el demonio, blezebul, el espíritu del mal es quien nos domina.
Uno de los nombres que recibe el Espíritu de Cristo es el Dedo o Poder de Dios. Y este de manifiesta en los Sacramentos de la Iglesia que nos hacen fuertes, nos equipan en el combate contra el mal y en ellos se nos exorciza de los demonios que nos asaltan.
San Pablo recurrió, a diferencia de este lenguaje semita, a la mejor filosofía de su tiempo para decirnos que la manera de expulsar el mal es haciendo el bien, dedicando nos a todo lo que es verdadero, noble, justo, puro, amable, laudable, todo lo que es virtud o mérito, tenerlo en cuenta.
Hagamos guardia contra los ataques de lo mal hecho ante la ley de Dios y de los hombres, estemos con el Señor.
¡Cómo in illo tempore, así ha de ser siempre!.
