El Reino de los Cielos es para personas que lo arriesgan todo. Es doloroso. Salimos lastimados y heridos, incluso desprestigiados, pero con la convicción de haber obrado conforme lo requiere la siembra del grano de mostaza. Al cabo de los años dará su fruto, un árbol grande, del cual se percatarán todos al cabo de los años.
Ese servicio lo hacemos por esa mujer, la Iglesia, que nunca para de amasar el Trigo Molido con la levadura del Evangelio, Cristo mismo.
Pero, no nos hagamos los buenos, y los demás culpables de todo lo malo. Cada uno de nosotros tiene miedo a la muerte de los seres queridos y a la propia, a equivocarnos, a la debacle económica total, al fracaso, a la vergüenza pública, a ser juzgados por nuestros errores y el rechazo que esto acarrea.
Todo esto, y mucho más no es excusa. Nada ni nadie nos exime de que el sentido de nuestra vida s la construcción del Reino de Dios que viene como don del Cielo y hacia Él, hacia Dios nos encaminamos a sus alturas.
Acudamos al Sacramento de la Reconciliación y la Penitencia con marcada frecuencia y sigamos adelante sin desfallecer.
PMAGS
