Un soldado surcoreano ante una pantalla de televisión que muestra el plan de Corea del Norte de atacar Guam. JUNG YEON-JE AFP / VÍDEO: REUTERS-QUALITY

Pekín.-

El Ejército del país asiático dice que el plan estará listo a mediados de agosto, cuando se presentará a Kim Jong-un para que lo examine.

Kim Jong-un tendrá en sus manos la posibilidad de lanzar cuatro misiles balísticos dirección Guam en pocos días. En un intento de demostrar que no se trata de una bravuconada más, la propaganda norcoreana publicó este jueves algunos detalles de la operación, que estaría lista a mediados de agosto. Que el líder norcoreano acabe autorizando una acción de tal calibre dependerá de varios factores, uno de ellos la tensión que se respire en la península en las próximas semanas. El panorama, al menos en este aspecto, es poco alentador.

El Ejército norcoreano dice que planea lanzar cuatro misiles tipo Hwasong-12 que cruzarían los cielos de Japón y caerían a entre 30 y 40 kilómetros de las costas de la isla de Guam, un importante enclave militar estadounidense situado en el Pacífico, a modo de advertencia. El plan no se basaría en atacar la isla o sus bases militares, sino que apuntaría a sus aguas cercanas. Los cohetes volarían durante 18 minutos y harían un recorrido de 3.356,7 kilómetros, según detalló la agencia KCNA. El plan se terminará en los próximos días y después será presentado a Kim Jong-un. De autorizarse los lanzamientos y que estos llegaran a su destino, sería la primera vez que un misil norcoreano impacta en una zona tan cercana al territorio estadounidense.

Para Tong Zhao, analista del programa de Política Nuclear del centro Carnegie-Tsinghua en Pekín, lanzar estos cuatro misiles cerca de Guam podría responder a una doble estrategia con objetivos políticos y técnicos. «Por un lado, mandan una señal contra las sanciones de la ONU y contra el reciente sobrevuelo de los bombarderos estadounidenses sobre la península coreana -que despegan desde Guam-. Por otro, prueban el funcionamiento de estos misiles en trayectoria estándar». Hasta ahora las pruebas de cohetes balísticos, incluso las realizadas con proyectiles que tienen un alcance intercontinental, han caído en aguas cercanas del mar de Japón (mar del Este para las Coreas) porque en vez de recorrer una trayectoria estándar lo han hecho de forma casi vertical.

Las fechas en las que Kim recibirá el despacho del Ejército pueden coincidir en un momento ya de por sí muy delicado en la península que se repite cada año. A finales de agosto, los ejércitos de Estados Unidos y Corea del Sur empiezan una nueva ronda de maniobras conjuntas, unos ejercicios militares que ambos países consideran de naturaleza defensiva pero que Pyongyang se los toma como un ensayo de invasión de su territorio. Estas maniobras militares, junto a la aprobación de sanciones económicas contra su país, son algunos de los principales motivos que han llevado al régimen norcoreano a exacerbar su retórica o a disparar misiles en años anteriores. Este mes, ambos factores se unen. «Tal vez Corea del Norte use la alta tensión en la región como excusa para lanzar los misiles», dice Tong.

A estos factores se le suman circunstancias excepcionales que contribuyen a aumentar la crispación. Las palabras del presidente Donald Trump, amenazando de forma inédita con «una furia y un fuego jamás visto en el mundo» si Pyongyang prosigue con sus amenazas contra Washington, son, para los analistas, contraproducentes.

«Son comentarios irresponsables e inadecuados para el líder de la nación más poderosa del mundo. Entrar en una guerra verbal con Pyongyang es totalmente infructuoso y no ayuda en nada a calmar un ambiente tenso en la península coreana. Tales declaraciones no harán mover a Corea del Norte hacia la mesa de diálogo para discutir cualquier asunto de seguridad que preocupe a Washington, a sus aliados o a la comunidad internacional», sostiene Dean J. Ouellette, profesor asociado de la Universidad de Kyungnam, en Seúl.

Japón y Corea del Sur han pedido a Corea del Norte que evite las provocaciones y acate las resoluciones impuestas por la ONU. El ministro de Defensa nipón, Itsunori Onodera, ha dejado abierta la posibilidad de que su país interceptara alguno de estos misiles «si se consideran una amenaza existencial» para el país. Desde Corea del Sur, el Ejército ha dicho que si el Norte ignora las advertencias «se enfrentará a una represalia fuerte y firme de los aliados». China, que ha mantenido un perfil bajo en los últimos días, ha hecho un llamamiento a la calma y a la contención.

Fuente: El País