Por JOSEP CORBELLA | DARMSTADT

El próximo lunes 9 de septiembre, a las nueve y tres minutos de la mañana (hora española), un asteroide de unos 40 metros de diámetro puede chocar contra la Tierra a 44.000 kilómetros por hora.

En caso de impacto, puede causar una devastación similar a la del asteroide que cayó en 1908 en Tunguska (Siberia), que arrasó una superficie de 2.000 kilómetros cuadrados, equivalente a un disco de 50 kilómetros de diámetro, y derribó 80 millones de árboles de la taiga.

Pero a los especialistas que han participado en la Conferencia de Detección de Asteroides y Basura Espacial celebrado en Darmstadt (Alemania) no les quita el sueño.

“Con los datos que tenemos ahora, la probabilidad de impacto es equivalente a la de ser arrollados por un tren si cruzamos una vía a ciegas, sin poder ver ni oír si viene el tren, pero sabiendo que pasa uno cada quince horas. ¿Usted pasaría?”, explica Ettore Perozzi, de la Agencia Espacial Italiana(ASI). Esta probabilidad se estima en estos momentos en 1 entre 11.428.

La trayectoria del astro no se conocerá con precisión hasta julio, cuando se podrá observar con un telescopio de ocho metros

El astro 2006 QV89, como se llama oficialmente, ocupa el número 7 en la lista de asteroides potencialmente más peligrosos para la Tierra en los próximos cien años. Dicha lista tiene identificados en este momento 816 asteroides con una probabilidad de impacto no nula, que representan el 4% de los 19.560 asteroides cercanos a la Tierra conocidos en la actualidad. El riesgo de cada asteroide se estima a partir de la Escala de Palermo, que tiene en cuenta el tamaño de cada astro, la probabilidad de impacto y el tiempo que falta hasta la posible colisión.

Encabeza la lista un astro de sólo 9 metros de diámetro pero con una probabilidad de impacto de una entre 16 en el año 2095. ¿Cruzarían la vía a ciegas sabiendo que pasa un tren pequeño cada 80 segundos?

En caso de impacto, la colisión se producirá a 44.000 km/h y arrasará una superficie de 2.000 kilómetros cuadrados

El segundo lugar lo ocupa un astro con una probabilidad de impacto inferior a una entre un millón en el año 2113 pero con un diámetro de 900 metros, suficiente para causar daños a escala global.

“No podemos dar estimaciones más precisas porque las órbitas de los asteroides no se conocen con exactitud, siempre hay un margen de error. Cuando tenemos en cuenta este margen de error y calculamos todas las posibles trayectorias de los asteroides en el futuro, obtenemos algunas trayectorias que pasan por el mismo lugar que la Tierra en el mismo momento y muchas otras que no”, explica Juan Luis Cano, director de Operaciones del Centro de Coordinación de Asteroides Cercanos a la Tierra de la Agencia Espacial Europea (ESA), con sede en Frascati (Italia).

La probabilidad de choque es equivalente a la de ser arrollado por un tren si se cruza a ciegas una vía por la que pasa un convoy cada 15 horas

En el caso de 2006 QV89, que puede chocar en septiembre, “ahora está demasiado lejos para verlo y calcular su órbita con más precisión. A partir de julio lo podremos observar de nuevo con telescopios de 8 metros. Entonces sabremos si hay riesgo de impacto o, lo que es más probable, que no suponga ningún riesgo”, explicó Rüdiger Jehn, director de la Oficina de Defensa Planetaria de la ESA, en la conferencia de Darmstadt, que congregó a 250 especialistas de 27 países. “Si viene hacia nosotros, aún tendremos dos meses para calcular la región donde caerá y prepararnos”.

Los asteroides que más preocupan a los astrónomos no son los de unas pocas decenas de metros como 2006 QV89, que pueden causar daños graves si caen en zonas pobladas, pero que tienen un 70% de probabilidades de caer en el mar y que, en el peor de los casos, causarían daños limitados a una pequeña región geográfica.

La cuestión no es si un asteroide chocará contra la Tierra, sino cuándo lo hará”

Tampoco son los monstruos de más de un kilómetro como el que acabó con los dinosaurios, que causarían una catástrofe a escala global, porque el 90% están identificados y no hay riesgo de que ninguno de ellos se estrelle contra la Tierra en los próximos siglos.

Los que más preocupan son los que miden entre 100 metros y un kilómetro, de los que sólo se conocen el 30% y que pueden ser devastadores.

Según advierte Rolf Densing, director del Centro Europeo de Operaciones Espaciales, con sede en Darmstadt, “la cuestión no es si un asteroide chocará contra la Tierra, sino cuándo lo hará”.

Fuente: Vanguardia