Caminando por la literatura dominicana (16)

Catedral de Santo Domingo. Aquí se estrenó el entremés de Cristóbal de Llerena en 1588.

Del primer texto dramático de la literatura dominicana (1588)

Fue el crítico e historiador mexicano Francisco A. de Icaza (1863-1925) el primero en ofrecer noticias sobre el primer texto dramático de la literatura dominicana: el entremés escrito por Cristóbal de Llerena, estrenado el jueves 23 de junio de 1588 en el atrio de la Catedral de Santo Domingo. Los actores fueron —conforme a la fuente del investigador español Fernando Belmonte (1841-1892) citada por Icaza— cuatro jóvenes estudiantes universitarios: Lucas de Robles, Diego Sánchez, Juan Gerónimo, Diego González y Gaspar de Salazar.

Icaza encontró el entremés en el Archivo de Indias (España) y lo publicó en 1921 en el número 8  de la Revista de Filología Española (pp. 121-130) como parte de su ensayo titulado «Cristóbal de L1erena y los orígenes del teatro en la América española», reproducido tres años después en la revista quincenal Panfilia (Santo Domingo, Año II, No. 1, 15 de julio de 1924, pp. 7-9). El primer párrafo del ensayo de Icaza es el que sigue:

«De Cristóbal de Llerena no hay que buscar noticia alguna entre las publicadas por los investigadores de nuestras antigüedades literarias. Nada dicen de él las historias de los orígenes del teatro español, ni registran obra suya, impresa o manuscrita, los catálogos y bibliografías de autos, coloquios, entremeses, loas y demás formas iniciales del espectáculo escénico. Tampoco mencionan a Llerena los especialistas de la literatura hispanoamericana, ni siquiera los que han tratado de ella refiriéndose particularmente a la isla Española, donde nació a mediados del siglo XVI y escribía en 1588. Por lo tanto, pueden estimarse como hallazgo los datos referentes a su vida, al proceso de que fue objeto y al entremés inédito que vamos a transcribir».

El acucioso investigador mexicano luego transcribe la carta que el arzobispo de Santo Domingo, D. Alonso López de Ávila, le envió al rey D. Felipe II el 16 de julio de 1588, en la que describe el carácter, las habilidades y virtudes de Llerena. Es una carta en  defensa del dramaturgo ante la situación creada a raíz de la representación de su entremés el mes anterior, lo que fue causa de su destierro:

«Y por estas buenas partes le amaba tanto el pueblo que han mostrado mucho sentimiento de lo que con él se ha hecho. […] Sintiéronse tanto los oidores, que a los 8 del presente le embarcaron para el río de la Hacha, llevándolo los alguaciles como a un pícaro, y sin darle lugar a que hiciese alguna prevención ni llevase lo necesario para el viaje. El pueblo le llora porque pierde el maestro de sus hijos; la iglesia lo siente porque sin él no hay música ni quien toque el órgano; tenía todas las cuentas y razón de los diezmos y capellanías; hacía todos estos oficios casi de balde; no se hallará quien los haga por mucho dinero. Por real cédula está mandado que cuando algún clérigo o fraile fuere escandaloso, avisen a su prelado que le castigue, y si no lo hace lo embarquen; pero esto no se guarda, sino que los oidores lo embarcan desde luego, y suplica a S. M. lo mande remediar. […] Era más fácil quitar a Llerena de en medio deportándolo, que buscar solución inmediata a los males presentes o prevención de los venideros».

El río de la Hacha o Río Hacha forma parte de la cuenca hidrográfica del río Amazonas, en la ciudad colombiana de Florencia. La explotación y cultivo de perlas fue, desde los tiempos coloniales, la actividad más importante de esa región, lo que atrajo la atención del pirata Francis Drake diez años después de haber saqueado la ciudad de Santo Domingo en enero de 1586. Ahí estuvo deportado Cristóbal de Llerena hasta el año siguiente, cuando se le permitió retornar a la Española como resultado de las gestiones realizadas en su favor por el religioso López de Ávila.

Resulta interesante el modo en que Icaza interpreta e importantiza su hallazgo literario:

«El asunto de Llerena y su entremés interesa a la Historia y a la Literatura. No sólo nos dice, documentalmente, qué espectáculos escénicos hubo en la Española en la segunda mitad del siglo XVI, y quiénes los componían y representaban y dónde, sino que es un ejemplo más de la lucha sin tregua que la Iglesia y la autoridad civil tuvieron siempre en Hispano-América, hasta en el reciento mismo de los templos. El entremés [de Llerena] hace pareja con el representado en la catedral de México en 1573 atacando en presencia del virrey las disposiciones de gobierno que acababa de dar».

Y concluye así su objetiva interpretación: «El entremés copiado corrobora literariamente los informes que daba a Felipe II el arzobispo de Santo Domingo, bien ajeno de que su intercesión, redimiera o no del destierro al canónigo poeta, le salvaba del olvido».

Llerena, nacido en la isla Española en la primera mitad del siglo XVI —hay dudas sobre el año exacto— y fallecido en 1626, además de  dramaturgo era sacerdote, poeta, músico y profesor de Gramática Latina en la Universidad de Gorjón (Santiago de la Paz).1 Era autodidacta, pues «fue maestro de sí mismo».

En 1936, en su conferencia «El Teatro de la América Española en la Época Colonial»,2 Pedro Henríquez Ureña dice: «El entremés de Llerena lo descubrió y publicó Icaza».  El insigne humanista dominicano señala que «Hasta el final del siglo XVI se representaban entremeses satíricos en las iglesias, intercalados entre las jornadas de las comedias  [y] éstas eran de asunto religioso, probablemente, pero los entremeses eran profanos y por sus alusiones políticas suscitaban a veces conflictos». Valora ese texto dramático inicial así: «…está escrito con ingenio, en muy buena prosa. […]  América producía sus propios dramaturgos, como Cristóbal de Llerena, cuyo entremés es comparable a los mejores de la época en España».

Es extensa la lista de estudiosos de las letras dominicanas que han tenido que hacer mención obligada de Llerena y su entremés debido a su trascendencia histórica en el ámbito de la literatura hispanoamericana.3 En su obra La cultura y las letras coloniales en Santo Domingo Henríquez Ureña comenta esa pieza dramática del siguiente modo:

«De la producción de Llerena sólo conocemos hoy el entremés que, inserto en uno de los entreactos de una comedia, se representó en la octava de Corpus, el año de 1588, “en la Catedral”, según dicho de los actores, y provocó escándalo y proceso: cargado de reminiscencias clásicas, críptico a veces para el lector moderno, alude en son de censura a cosas de la época. Cordellate, bobo del tipo tradicional en el teatro, es el pueblo antes próspero, ahora hambriento, que trata de mantenerse con la pesca improvisada. En su diálogo con el gracioso se censuran la violencia de las autoridades y las nuevas reglas sobre cambio de la moneda. Como Cordellate, antes rollizo, había echado del vientre un monstruo, semejante al que supone Horacio en cl comienzo de la Epístola Ad Pisones, acuden dos alcaides a reprenderlo, y cuatro personajes legendarios, como Edipo y Calcas, para adivinar qué es. Después de dudar si es presagio (la gente vive bajo el temor de descubrir luces de barcos enemigos: la invasión de Drake, que saqueó la ciudad, había ocurrido dos años antes), los elementos que lo componen hacen comprender que el monstruo representa el estado de la sociedad, corrompida por malas costumbres y mal gobierno».4

En conclusión, el «Entremés de Llerena»5 —así es conocido— constituye el antecedente más lejano en el tiempo del género dramático en la literatura dominicana. Y no cabe duda alguna: Cristóbal de Llerena es uno de los iniciadores del teatro en la América hispánica; solamente precedido por el presbítero mexicano Juan Pérez Ramírez, autor de la  comedia pastoril El desposorio espiritual entre el Pastor Pedro y la Iglesia Mexicana, de 1574.

Notas:

1Este centro académico funcionaba en el edificio colonial donde se encuentra actualmente el Centro Cultural de España de Santo Domingo (CCESD), en la calle Arzobispo Meriño  esquina Arzobispo Portes, en la zona colonial de la ciudad de Santo Domingo. Su nombre proviene del nombre de su fundador: el español Hernando de Gorjón (1482-1547), un acaudalado empresario azucarero, dueño del ingenio de Santiago de la Paz, instalado en Azua. El 23 de febrero de 1558, por disposición del rey de España Felipe II, fue convertido en la Universidad Santiago de la Paz. El local le fue cedido al Instituto de Cultura Hispánica por el Estado Dominicano en 1976.

2Dictada el 21 de septiembre de 1936 y publicada por primera vez en Cuadernos de Cultura Teatral (Buenos Aires, 1936, Núm. 3, pp. 9-50), órgano del Instituto Nacional de Estudios de Teatro / Comisión Nacional de Cultura / Ministerio de Cultura de la Nación (Argentina). Reproducida en el tomo VII (1979, pp. 185-225 ) de sus Obras completas (Recopiladas por: Juan Jacobo de Lara. Santo Domingo: Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña, 1976-1980. 10 tomos).

3Además de Icaza (1921), Fray Cipriano de Utrera (1932) y Henríquez Ureña (1936), prestan atención al entremés de Cristóbal de Llerena los siguientes autores: Max Henríquez Ureña (1945), Manuel de Jesús Goico Castro (1946), Joaquín Balaguer (1956), Jaime A. Lockward (1959), Marcio Veloz Maggiolo (1972), José Alcántara Almánzar (1972), Mariano Lebrón Saviñón (1982), Abelardo Vicioso (1983), José Molinaza (1984), Franklin Gutiérrez (2004), René Izquierdo (2015) y Bienvenida Polanco Díaz (2016). En 1988 la escritora estadounidense Julie Greer Johnson, de la Universidad de Georgia, publicó el ensayo «Cristóbal de Llerena and His Satiric Entremés» en la revista semestral Latin American Theatre Review (Vol. 22, No. 1, pp. 39-45) del Departamento de Español y Portugués de la Universidad de Kansas (EE.UU.). La académica se refiere a la censura de la que fue objeto Llerena por haber cuestionado los males de la sociedad de entonces mediante la representación de su entremés, lo que le costó la deportación en 1588 hacia América del Sur. «Llerena describe a la comunidad isleña, atrapada en la pobreza y el miedo y acosada por la decadencia moral». Dice, además, que con esa pieza  dramática «la historia documentada del teatro dominicano comienza temprano».

4Pedro Henríquez Ureña. La cultura y las letras coloniales en Santo Domingo. En: tomo VII (1979, p. 300) de sus Obras completas (Recopiladas por: Juan Jacobo de Lara. Santo Domingo: Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña, 1976-1980. 10 tomos).

5Leer el entremés aquí: Cristóbal de  Llerena. Entremés. Alicante, España: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 1999. Edición digital a partir de Teatro Hispanoamericano. Tomo I: «Época colonial». Nueva York: Anaya Book, 1972. Pp. 37-40. Sitio en internet: http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/entremes–1/html/fef00ff0-82b1-11df-acc7-002185ce6064_1.html#I_1_