Son una tentación para cualquiera. Aquí descubre las creencias y costumbres que dieron origen a esta dulce y milenaria tradición.

Hace varias semanas que visitar el supermercado o el almacén de barrio puede resultar una experiencia repleta de tentaciones. ¿Los culpables? Un sin fin de variedades de huevos y conejitos de pascua al que difícilmente podemos decir «no».

Pero te has preguntado alguna vez ¿Por qué en marzo o abril las estanterías se llenan con estos deliciosas piezas de chocolate? O ¿por qué un domingo a las 12 en punto nos ponemos a buscar huevos de chocolate escondidos?

Bueno, primero hay que decir que esta es una tradición muy antigua y que esconde significados más profundos que el sólo hecho de compartir un agradable momento en compañía de un delicioso dulce.

Los huevos son un símbolo de Nacimiento y Fertilidad

¿Podrías creer que la historia de los huevitos se remonta a la época egipcia? O sea, estamos hablando de hace más de 4 mil años y que sólo siglos después se asoció a la fiesta cristiana de Pascua de Resurrección como se conoce hoy en día.

Pero de seguro te surge otro enigma: ¿Pero por qué huevos? Bueno, retomemos desde que quedamos en los egipcios. Este elemento tomó importancia dentro de la mitología egipcia, específicamente, con el cuento del ave Fénix (¿has escuchado el dicho «como el ave Fénix, que renace de sus cenizas»?, bueno, ese es), el cual como cuenta la historia, se habría quemado en su nido y habría vuelto a salir de un huevo.

De la misma manera, otras muchas civilizaciones, como la de los romanos, chinos, persas, utilizaron el huevo como un símbolo universal de fertilidad, (tú sabes, hay una vida en su interior) y nacimiento, asociándolo, también, a conceptos como alegría y regocijo.

Respecto al intercambio, muchas son las teorías sobre sus los orígenes. Una de ellas se remonta también a Egipto, donde según historiadores, en ocasiones especiales era una costumbre regalar huevos decorados y pintados con tintes naturales.

Otra, se remonta a San Agustín (354 – 430), filósofo y teólogo, con quien el símbolo del huevo comienza a adquirir el significado místico de la resurrección y se empiezan a regalar entre cristianos como expresión de fe en la inmortalidad y salvación del alma.

En la Edad Media, se utilizó además, como medio de pago. Estamos hablando de huevos de gallina y de pato. Faltaba aún para los huevos de chocolate.

En lo siglos XVII y XVIII, en Francia, se le ofrecía a los monarcas canastillos cargados de huevos naturales coloreados en señal del nacimiento de una nueva vida o la Resurrección de Cristo. Las tonalidades tampoco eran al azar. En un comienzo los huevos se pintaban de rojo para simbolizar la sangre de Cristo. Luego se agregaron otros tonos con otros significados, como el azul, color de la época pascual de la Iglesia, el amarillo para simbolizar la luz del día de resurrección o púrpura para recordar la Pasión (las últimas horas de vida de Jesucristo).

Huevos de chocolate en Semana Santa

El primer registro histórico que se tenga acerca de los huevos de chocolate se remonta al siglo XVI en la Corte del Palacio de Versalles en Francia. Un regalo para el rey francés Francisco I es el primer huevo de chocolate documentado. En su interior se dice que había grabada una representación de la Pasión de Cristo.

Versiones más formales del mundo católico, señalan que la tradición de buscar los huevos son el recordatorio de las mujeres que llegaron a la tumba a buscar el cuerpo de Cristo y a quienes un ángel se les apareció preguntando: «¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo? ¡Cristo ha resucitado!».

El Conejo, otro símbolo de Vida y Fertilidad

¿Por qué en Semana Santa también se representa la figura de un conejo? Bueno, tú has de saber que los conejos no tienen huevos. ¿Entonces por qué según la tradición son ellos los que traen los huevos?

Todo comenzó a partir del siglo XIX, cuando se empezaron a fabricar los muñecos de chocolate y azúcar en Alemania, debido a que comenzó a circular entre la población una leyenda que transmite el relato sobre el origen del conejo de Pascua. Este relato cuenta que un conejo estuvo encerrado en el sepulcro junto a Jesús y presenció su resurrección. Al haber presenciado el milagro, y salir de la cueva junto con Jesús, se dice que fue elegido como el mensajero que debería comunicar y recordar a todos los niños la buena nueva, regalando huevos pintados, que actualmente también son de chocolate y otras golosinas durante la Pascua.

El conejo de Pascua, al igual que el huevo, no es una tradición reciente. Ya se utilizaba en celebraciones hace miles de años como símbolo terrenal de la diosa Eastre (de la palabra inglesa Easter o Pascua), diosa de la primavera, considerada como la diosa de la Tierra, de la resurrección de la naturaleza tras su prolongada muerte durante el invierno y a quien se le dedicaba el mes de abril.

Sin embargo, sus orígenes como símbolo de Pascua se encuentran en la Alemania del siglo XVI, y en el XIX, en el mismo país, se tiene registro de los primeros conejitos de pastelería.

Para el siglo XVIII, los migrantes alemanes llevarían la tradición a Estados Unidos con el nombre de «Oschester Haws«, personaje que, al igual que el Viejo Pascuero en navidad, prometía premiar a los niños que se portaban bien. ¿El premio? Unos deliciosos huevitos de colores.

Así que hoy, Domingo de Pascua o de Resurreción, cuando abras tu primer huevito de chocolate, recuerda que más que sólo chocolate, también es historia.

Fuente: Varios