SANTO DOMINGO – Bajo el pretexto del desarrollo vial, la Avenida Los Próceres se ha convertido en el escenario de una agresión ecológica sin precedentes.

Equipos pesados y brigadas de construcción avanzan destruyendo la capa vegetativa y talando árboles centenarios que durante décadas han servido de pulmón verde a los sectores aledaños, todo en medio de un absoluto silencio administrativo y la ausencia total de transparencia.

Las alarmas comunitarias pasaron de la sospecha a la indignación directa.

En días recientes, los residentes del sector de Los Jardines del Norte y zonas aledañas presenciaron la incursión de excavadoras pesadas devastando áreas boscosas protegidas que colindan con la vía principal. Al ser cuestionados por los comunitarios sobre la documentación legal que avale semejante intervención forestal, los responsables de la obra —escoltados por personal con cascos de seguridad y chalecos reflectivos— no solo se negaron a mostrar autorización alguna, sino que recurrieron a grabar de forma intimidatoria a los ciudadanos que documentaban la tala.

La opacidad como norma del proyecto

El pasado 14 de abril de 2026, mediante la Oficina de Acceso a la Información Pública (OAI) y bajo el amparo de la Ley General de Libre Acceso a la Información Pública (No. 200-04), se introdujo formalmente la solicitud dirigida al Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC). En este requerimiento se exigió la entrega inmediata de los estudios de suelo, los permisos y licencias de impacto medioambiental, los planos definitivos del diseño del proyecto de ampliación de la Avenida Los Próceres, y el nombre de la empresa adjudicataria responsable.

La fecha límite de compromiso estatal para la entrega de dicha información venció el 6 de mayo de 2026. A la fecha de hoy, la única respuesta recibida ha sido catalogada por los juristas y defensores de la comunidad como una “respuesta parcial evasiva”, sin que se hayan entregado los planos ni, mucho menos, las licencias ambientales que justifiquen el derribamiento de la flora local.

De acuerdo con la Ley General sobre Medio Ambiente y Recursos Naturales (No. 64-00), cualquier alteración del suelo y la vegetación de esta escala requiere de un proceso riguroso de evaluación de impacto ambiental y, de manera obligatoria, de la celebración de vistas públicas para consultar a los residentes locales.

Ambas obligaciones han sido flagrantemente ignoradas.

Impacto humano, ecológico y patrimonial

El daño que se está perpetrando en la zona no es reversible a corto plazo. Los comunitarios señalan que la eliminación sistemática del arbolado de la Avenida Los Próceres traerá graves consecuencias para todo el entorno urbano.

Pérdida de amortiguamiento acústico y térmico

La barrera de árboles centenarios actúa como un escudo protector contra el denso tráfico vehicular de la avenida, regulando el calor y el ruido que afecta directamente a los residentes de Los Jardines del Norte.

Amenaza al patrimonio comunitario y religioso: Las excavaciones y el movimiento descontrolado de tierras colindan directamente con templos y salones parroquiales donde feligreses y residentes se congregan. Las vibraciones de la maquinaria pesada sin un estudio geotécnico previo ponen en riesgo la estabilidad de estas estructuras históricas.

Destrucción del hábitat urbano

Decenas de especies de aves y fauna local que habitaban en este corredor biológico están siendo desplazadas de forma abrupta por el paso de las excavadoras.

Exigencia inmediata de paralización

Ante lo que se perfila como un atropello tanto legal como ecológico, la comunidad de residentes, el cuerpo de feligreses, abogados constitucionalistas y colectivos de defensa ecológica exigen la intervención de urgencia del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, así como de la Alcaldía del Distrito Nacional. “No toleraremos que el concreto reemplace de manera ilegal nuestra salud y nuestro derecho constitucional a un medio ambiente sano. Exigimos la paralización inmediata de los trabajos de tala y remoción de tierra hasta que los permisos reales, los estudios de suelo y el diseño integral del proyecto sean presentados públicamente y discutidos de frente con la comunidad de Los Jardines del Norte”, concluyen los representantes comunitarios.