San Pedro llega al sepulcro vacío. El Discípulo Amado dejó pasar primero al que seguiría al Señor hasta su muerte misma en la colina del Vaticano, de la cual no se declaró digno.
Camina con nosotros en Iglesia, aquel que nos explica las Escrituras porque hablan de Él. Es el mismo que al caer la noche se queda con nosotros. ¡Solo hay que pedírselo!… Y entonces partirá con nosotros el Pan.
Ojos abiertos, corazón palpitante, vivo, esperanzado.
Nunca se impone el Resucitado, muchos menos excluye, a diferencia de tantos grupos y lugares que que segregan y apartan a los demás… Esos no son cristianos, sino sectareos.
Es tiempo de Resurrección… 50 días, 7 semanas en que el Cirio Pascual encendido siempre iluminará este camino, este Via Luci en la espera de que el fruto de nuestros trabajos de alimento y mejor vida a los que no tienen nada, y aliento y perspectiva santa a quienes nos agobian las tinieblas del alma.
¡Qué sean destruir las armas de todo tipo! ¡Qué se implemente educación, salud y techo para todas las personas! ¡Qué se respete a todos los hombres de cualquier credo, raza y nación!
Cuando se logre, sabremos que se hemos alcanzado los bien de arriba, dónde está Cristo a la derecha del Padre, en la Eucaristía y en nuestro corazón.

