El Cordero de Dios que quita el pecado del mundo nos llama rezar y trabajar por la unidad de los cristianos.

Nos une el bautismo en el nombre del Padre, Hijo y del Espíritu Santo.

Aunque diferente interpretación, las mismas Sagradas Escrituras.

Nos falta el paso previo a la comunión que es el trabajo mancomunidado en favor de los pobres en necesidad extrema, el mayor escándalo para los creyentes en Cristo.

Iglesia animada por el Espíritu Santo. Renovada por su fuerza. Dedicada a la asistencia de quien poco tiene y fundamentando de esta manera el culto de la eucaristía.

Así nos lo indica el Papa León XIV, nuestros Obispos caritativos y los verdaderos servidores del Pueblo de Dios.

María, Madre de la unidad de los Cristianos, alcanzamos el milagro de la reunificación de todos los bautizados en Cristo.