Tras el apresamiento de San Juan Bautista, inicia la primera etapa del Ministerio de Jesucristo quien a diferencia del Precursor se dirige a las ovejas perdidas: a la Galilea de los Gentiles… A quienes todos despreciaban
Salir de las tinieblas es el llamado del Señor.
Cerca está Cristo de cada uno de nosotros. convertirse es ir aprendiendo, corrigiendo y buscando el Reino de Dios en todo y en todos… Sus valores, sus condiciones de renuncia y sacrificios y las bondades que trae para aquellos que ha elegido.
Después de todo lo que ha acontecido, y después de quienes han dejado desolación y profundo dolor, nos toca seguir a Jesús… Siempre discípulos, nunca maestros.
Nuestra identidad y raíces al servicio de los que les urgen salir de las tinieblas de muerte: nuestra sangre que son familia, nuestros compañeros de labores diarias, la gente de la misma Iglesia que están en ella por no navegan guiados por el Magisterio.
Pidamos a los Santos Hermanos Apóstoles, hombres de personalidad propia, tesón, transparentes, de familia obrera, patriotas y de comunión a seguir a Jesús con las vicisitudes, los cambios bruscos y tremendos y la ley de vida que nadie la puede manipular.
María, Reina de los Pescados de hombres, Andrés y Pedro, Santiago y Juan llévanos en pos de tú Hijo, Nuestro Salvador.

