Las Bienaventuranzas de San Mateo San apertura a la Carta Magna, a la Constitución del Reino de Dios, a la nueva y definitiva manera de vivir los mandamientos de la ley del amor de Dios.

Felices los que descubren que donando sus bienes a los pobres y llevando una vida sencilla sin lujos ni derroches encuentran la felicidad.

Felices los que gusten de los conflictos y no echan leña al fuego porque descubrirán que Dios a su tiempo coloca cada cosa en su lugar y la gloria solo pertenece a nuestro Creador.

Felices los que han derramado lágrimas por tener buenos sentimientos ante la impotencia ante las injusticias y por las desgracias que sufren incluso los que han sido malvados.

Felices los que entienden que la vida cristiana comienza, se desarrolla y concluye en las obras de misericordia a semejanza de Jesucristo.

Y felices los que han sufrido todo tipo de terribles situaciones por el Reino de Dios, porque ellos siendo grandes pecadores, en esto se parecen a Nuestro Señor Jesucristo.