El Domingo de la resurrección primera de Lázaro es para la entrega a los candidatos al bautismo en la Vigilia Pascual del Credo de nuestra Fe Católica con la mano puesta en el corazón. Luego les entrega la Iglesia el Padre Nuestro con manos abiertas y alzadas. Y por último, han de recibir los Evangelios, abrazándolos como el tesoro más preciado de nuestra vida.

En una semana iniciaremos la semana más importante del año y de nuestra vida. Lo que vivió el hermano de Marta y María es el preámbulo nuestro a la Semana Mayor que se realizará aquel día en que nuestro paso por esta tierra termine.

Y en ese día nos acompañará Cristo Jesús, quien de puso en camino al escuchar la noticia de su amigo Lázaro. El Hijo de Dios lloró su muerte, se estremeció ante el dolor de sus hermanas y sus cercanos.

Cuando todo ha terminado y todo ha Muerto, Jesús Sacramento, Misterio de la Resurrección y la Vida nos da una segunda oportunidad. De esto se trata la Iglesia, la comunidad o familia que desata nuestras manos y pies, quita el manto de la muerte de nuestra faz y nos impulsa a seguir trabajando hasta alcanzar la realización de la meta, el legado para los demás por el que Dios nos creó, que nadie más podrá realizar en nuestro lugar y que hemos de concretar porque este tiempo de vida es muy breve y no lo podemos volver a desperdiciar.