Antes de iniciar el próximo 18 de febrero con el Miércoles de Cenizas el gran retiro, la cumbre de todos y el mejor de todos, la Cuaresma, la Iglesia nos prepara con la explicación de la plenitud de los mandamientos de la ley Jesús Eucaristía contenida en el Sermón de la Montaña.
Para el cristiano, matar físicamente, pecado mortal, abarca también el tenerle rabia, odio, desprecio, considerar poca cosa a los demás por su condición social, ideológica e historial de vida. Maltratar, humillar, burlarse, hacerle bullying y afuerear es matar con las malas miradas, la indiferencia, el no ayudar a los desfavorecidos de manera simignificativa, las humillaciones y retenerles como empleados o esclavos a nuestros caprichos en lugar de promoverlos para trabajos y condiciones de vida más dignos.
La Eucaristía de hoy nos lleva a cambiar este estilo de vida diabólico.
El adulterio es contrario también a la Eucaristía y a los Sacramentos. Sagrado es el matrimonio y la familia para el católico, el centro y fundamento de su vida. Su dedicación y afectos para con ellos es la mejor inversión y el paso su cielo.
Y la mentira ha de catalogarse como un profundo trastorno psicológico de la persona que no es auténtica en todo momento y traiciona a la verdad.
La mentira es manipulación, es una de las dimensiones más tóxicas del egoísmo y la semejanza más clara con Satanás.
Con más conciencia, determinación y buscando las ayudas profesionales en el área espiritual y de la ciencias de la conducta humana más virtuosas comencemos un proceso para abandonar el maltrato a otros, las infidelidades con nuestro compromiso nupciales y eclesiales y renunciar a la imitación y complicidad con el padre de la mentira que quiere hacernos complices de su actos.
Todo esto y más nos indica el Catecismo de la Iglesia Católica (CCE). Hay que estudiarlo.
Acudamos a la Confesión Sacramental.

