Bartolomé Esteban Murillo (Spanish, 1617 - 1682 ), The Return of the Prodigal Son, 1667/1670, oil on canvas, Gift of the Avalon Foundation 1948.12.1

Jesús nos ha hecho, con su entrega sin reservas, con su muerte en la Cruz y con su Resurrección el regalo más preciado: el tesoro escondido, la perla preciosa. Nos ha hecho hijos de su Padre.

Dios Padre te ama de manera dadivosa. Te ha dado el don de la vida para que administres todas las cosas, y ha prometido que siempre estará contigo en Cristo Eucaristía, no te abandonara, aunque sus caminos son misteriosos para nuestra capacidad limitada y egoísta.

Por eso, en este día de los padres hagamos el acto de abandono absoluto a la Divina Providencia de nuestro Padre Celestial, tal como lo hizo Cristo Jesús: Padre mío, hágase lo que tú quieres, tu voluntad justa y salvadora.

Saca de tu mente que el Padre de Nuestro Señor Jesucristo es un Dios ausente, responsable de tu soledad. El no es un Dios sádico que se alegra en la desgracia, el infortunio y la muerte de sus hijos. No es un Dios incomprensible. Todo lo contrario: reina en la sencillez, lo humilde, lo bondadoso y en los que se hacen pequeños.

Como todo el que ama verdaderamente, Dios te ha dado libertad, inteligencia y capacidades. Agradece al Señor por todo eso.

Renunciemos a todo lo mal hecho como traición al cariño y la confianza que Dios ha puesto en nosotros.

Y hagamos las mismas Obras que hizo Jesucristo, animados por el Espíritu de los Hijos de Dios.