Las Parabolas de los trabajadores de la Viña del Señor que anuncian la cruenta y fatal Pasión de Jesucristo y de todo aquel que quiere servirle marcan las últimas semanas del Tiempo Ordinario del año litúrgico en curso.

Un llamado alarmante a nuestra atención y conciencia que es una resonancia de aquella tentación d diablo: «serán como dioses», es decir, «quédense con la Viña a costa de quien sea y lo que sea».

No somos los dueños, somos los trabajadores temporales y por un sueldo mínimo para cubrir nuestras necesidades básicas. El fruto de la Viña es para beneficio de tantos y tantos que necesitan sustento.

No he de morir, viviré para contar las hazañas del Señor… La piedra que el cantero desecho es la piedra angular.

Jesucristo a sus elegidos que quieren lo mejor para todos no desecha a nadie. Hay que seguir laborando en la Viña del Señor.

No te quieren en un sitio… Vete a otro… Busca otras alternativas de servicio y de capacitación para el mismo. Los viñadores asesinos pasarán… como todo en esta vida pasamos y pasa.

Dice la I Pedro 2, 6: «He aquí que pongo en Sión una piedra angular, elegida y preciosa; y el que crea en ella no quedará confundido».

Trabajemos, oremos, celebramos, sin cesar y buscando siempre nuestra paz para que haya Eucaristía para todos… Pero PARA TODOS, a ejemplo de San Francisco de Asís.