De acuerdo con el Sistema Presupuestario Dominicano, son tres sus componentes, los ingresos, gastos y el financiamiento.  En un presupuesto para que aparezca el financiamiento, el gasto tiene que ser superior al ingreso, complementando de esa forma los requerimientos financieros que equivale a decir, las necesidades brutas de financiamientos para un año.

Ahora que se presenta y discute el presupuesto de 2018 vale la pena dentro de los límites de la descripción, examinar el comportamiento que ha venido teniendo el déficit; así como su contraparte, las necesidades brutas de financiamiento, desde 2008 hasta 2018, una década y justo a partir del año de inicio del periodo, coincidente con la crisis financiera internacional que afectó al mundo.

Al ser descriptiva la ponderación, aquí se obvian las distintas concepciones que se tienen acerca de la formulación del tipo de resultado presupuestario, su papel dentro de los ciclos económicos cuando se produce auge o recesión económica; así como además el manejo de los límites del financiamiento para que no comprometa la sostenibilidad fiscal, el crecimiento económico y la estabilidad.

En la década examinada todos los presupuestos anuales han sido formulados con déficit en la relación ingresos/gastos, pasando de RD$10,167 millones en 2008 a RD$86,999 millones, para un crecimiento del orden de 755.0%

La derivación de los distintos resultados presupuestarios del periodo en referencia han promovido que las necesidades brutas de financiamientos pasen de RD$51,274 millones en 2008 a RD$213,678 millones en 2018, equivalente a 3.0% en 2008 y 5.5% para 2018 del PIB, un aumento significativo, tanto en valores absolutos como relativos.

Por su lado, las aplicaciones financieras conformadas por las cuentas de las amortizaciones de la deuda externa e interna y las de por pagar que se generan cada año en la ejecución presupuestaria, pasaron de RD$41,106 millones en 2008 a RD$126,676 millones en 2018, una diferencia en aumento de RD$85,570 millones.

Las amortizaciones a la deuda registraron un incremento al pasar de RD$34,275 millones a RD$63,427 millones y las cuentas por pagar de RD$6,831 millones a RD$57,917 millones, ambas en la comparación de los años 2008 y 2018.

Como se ha podido apreciar, la evolución del financiamiento presupuestario dentro de las finanzas públicas dominicanas se hace persistente, en general creciente; aunque con algunos movimientos zigzagueantes a lo largo de los 10 años.

Los constantes déficit en la formulación presupuestaría de la República Dominicana ha ocasionado que la deuda pública del sector no financiero se haya elevado de 13.5% del PIB en 2000 a 28.5% en 2004; luego se produjo una disminución hacia 2008 al colocarse en 23.3%; sin embargo, a agosto de 2017 registra un nivel de 39.0%, es decir, un incremento por diferencia aritmética de 25.5%.

La evolución que ha mostrado el financiamiento presupuestario dominicano debe ser una señal a considerar en la formulación de la política económica entre el corto y mediano plazo, antes que genere los inconvenientes cuando los soportes del modelo fiscal que provee la sostenibilidad de los pasivos en el presente ya no puedan mantenerla y termine produciendo una crisis de deuda pública.