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En economía, como en muchas otras áreas se utilizan las comparaciones, un ejercicio que procura identificar similitudes y/o diferencias entre una variable o conjunto de ellas, a fin de establecer si hubo avance, retroceso, o estancamiento en los hechos económicos ocurridos y registrados en fechas determinadas.

El método de análisis del ejercicio comparativo para la economía, resulta ilustrativo, pedagógico, comprensible, conveniente, necesario, convincente, así como otros atributos, porque ayuda a entender la problemática económica examinada, al tiempo que ofrece insumos para procurar soluciones viables.

Naturalmente, la comparación debe considerar las circunstancias en la que se alcanzan los resultados económicos, pues los mismos de alguna manera son influenciados de manera positiva o negativa por factores externos, internos, o una combinación de ellos, ajenos o no a la dinámica de la economía. Por lo expresado, es que la política económica que se implementa considera el contexto previsible y hasta los posibles impactos poco probables, con el objeto de diseñar una posición neutra, pro o contra cíclica.

Los gobiernos como responsables de diseñar las políticas públicas, las elaboran considerando si están haciendo gestión pública en tiempos de normalidad, expansión o crisis económica; de manera que, al evaluar los resultados de una economía, apreciar el referido aspecto es fundamental para la emisión de juicios de valores. Siempre registrar resultados económicos en tiempos de crisis será más significativo que cuando se alcanzan en tiempos de normalidad.

Recientemente, en algunos medios de comunicación se ha estado discutiendo si la actual gestión gubernamental ha sido más o menos exitosa que la anterior. ¿Qué dicen los principales indicadores macroeconómicos a lo largo de los últimos 15 años, que nos permitan acercarnos a ofrecer una opinión sustentada en datos, más que en juicios de valores?.

En la economía dominicana durante el 2003 una parte importante de la banca nacional colapso, trayendo como consecuencia una crisis económica y financiera sin referentes inmediatos, misma que fue heredada por las nuevas autoridades del 2004, las que tuvieron que afrontarla; luego, en el plano internacional estalla la crisis financiera en los Estados Unidos en el 2008, que provocó una recesión mundial y posteriormente los precios del barril del petróleo, así como de los alimentos, registraron niveles que  pueden ser considerados de históricos. Las dos crisis económicas fueron las circunstancias que caracterizaron el contexto de los periodos de gobierno 2004-2008 y 2008-2012.

Mientras, para los años comprendido entre el 2012-2016 y 2016-2020, en el plano internacional no acontecieron crisis económicas, al tiempo que el precio del barril del petróleo ha registrado niveles bajos respecto a los años anteriores y, en el plano local, la economía no ha sido impactada por ningún acontecimiento de importancia que trastorne el ritmo normal de su actividad; de manera que podría afirmarse sin riesgos a la equivocación, que han sido periodos caracterizados por la normalidad.

En economía, dejar de referirse al Producto Interno Bruto (PIB) es equivalente al abogado que no habla de leyes, al ingeniero civil que no se refiere a la resistencia de los materiales, al programador de computadora trabajando sin algoritmo, al bionalista sin tomar muestra de sangre, entre otros. El PIB es la principal variable e indicador macroeconómico; de manera que, examinar su comportamiento resulta clave para comprar periodos económicos.

El tamaño del PIB para el 2004 era de US$ 23,187 millones corrientes y para el 2012 de US$ 60,740 millones, para un crecimiento por diferencia de US$37,553 millones; mientras que, para el 2018 fue de US$ 85,537 millones y proyectado hacia el 2020 de US$ 94,300 millones, equivalente a un aumento de US$ 33,563 millones. Al compararse ambos resultados para los dos periodos que totalizan 8 años, el primero supera al segundo con US$ 3,990 millones.

Al evaluar el desempeño del PIB per cápita, nos encontramos que al 2004 era de US$ 2,617 y en el 2012 de US$ 6,274, para una diferencia incremental de US$3,657; en cambio, para el 2013 fue de US$ 6,410 y el proyectado para el 2020 –considerando el per cápita del 2018- sería de US$8,482, para un crecimiento de US$ 2,208. Cruzando los referidos resultados, encontramos que durante el primer periodo el aumento del PIB per cápita supera al del segundo en US$ 1,449.

En lo concerniente al tipo de cambio, cuando las autoridades del 2004 asumieron la conducción del gobierno, el precio de la divisa estadounidense era de RD$ 45.55 y al salir de la administración pública fue de RD$ 39.32, equivalente a un cambio hacia abajo del precio del dólar en el mercado cambiario nacional de RD$ 6.23; en cambio, al 2013 era de RD$ 41.80 y al 28 de octubre del 2019 fue de RD$ 52.86, para una variación hacia arriba de RD$ 11.06.

Por el lado del comportamiento general de los precios de la canasta básica, la tasa de inflación a agosto del 2004 era de un 32.61 %, mientras que a agosto del 2012 fue de un 1.71 %, apreciándose una sustantiva reducción, al disminuir la inflación de dos dígitos a una de un dígito; desde entonces la tasa de inflación se ha mantenido en un dígito, como un logro de la política monetaria y del cumplimiento de la meta consignada en el programa monetario anual.

Relativo a las exportaciones, el crecimiento pasó de US$ 5,935 millones en el 2004 a US$ 8,935 millones al finalizar el 2012, similar a un aumento de US$3,000 millones; por su parte, desde el 2012 al 2020 pasaría a US$ 11,357 millones, para una variación del orden de US$ 2,422 millones, basado en la proyección al monto registrado durante el primer semestre del 2019.

En cuanto a las reservas internacionales netas que registra el Banco Central, al 2004 eran de US$602.0 millones y al cierre del 2012 de US$ 3,245 millones y a septiembre del 2019 de US$ 7,587 millones, evidenciándose un mayor crecimiento durante los años 2004-2012 VS 2012-2019, el primero se multiplicó por algo más que 5 y el segundo por algo más que 2.

Respecto a la deuda del sector público no financiero, al 2004 era de US$6,585 millones, para un 28.4 % del PIB, en el 2012 de US$ 19,463 millones, similar a un 32.0 % del PIB y a septiembre del 2019 de US$ 34,399 millones, equivalente a un 39.1 % del PIB. Como se puede apreciar, mientras al 2012 la deuda se elevó en US$ 12,878 millones y en términos relativos en un 3.6 del PIB; en cambio, al 2019 ha crecido en US$ 14,936 millones y como presión del PIB en un 7.1 %.

La narrativa sobre el comportamiento de las siete variables económicas dominicanas, examinadas en esta opinión, está desprovista de juicios de valores y son indicativas del desempeño económico de los últimos quince años. Concluida la opinión, el lector podrá hacer su propia valoración, acerca de los periodos económicos comparados, en lo relativo a cuál de ellos mostró mejores resultados, sin olvidar incluso los entornos nacional e internacional en la que se formularon y ejecutaron las políticas económicas.