Hace 40 días celebramos el alumbramiento de la Virgen María. Nos ha dado a Jesús, Luz del mundo.

Hoy venimos a agradecer por esta Luz que no se apaga en nuestras vidas. Vuelve a resurgir por más difíciles que hayan sido la circunstancias.

Las contradicciones propias y de los demás, las discusiones por estupudeces, el desencanto y el desánimo causado por personas tóxicas e intereses ajenos a la vida eclesiástico nos hacen hoy clamar a Nuestra Señora de la Candelaria que nos devuelva el entusiasmo, la humildad y la valentía para retornar al servicio de los pobres, el único que ilumina a las almas por el camino del bien.

También a San José, presente y guía de su Sagrada Familia en la Presentación del Niño Jesús que nos enseñe a ausentarnos de las vanalidades y multitudes de este mundo para encontrar nuestro hogar en la comunión intima con Dios y con aquellos familiares, amigos y cercanos que juntos anhelamos construir el Reino de Dios.

Las contradicciones propias y de los demás, las discusiones por estupudeces, el desencanto y el desánimo causado por personas tóxicas e intereses ajenos a la vida eclesiástico nos hacen hoy clamar a Nuestra Señora de la Candelaria que nos devuelva el entusiasmo, la humildad y la valentía para retornar al servicio de los pobres, el único que ilumina a las almas por el camino del bien.

También a San José, presente y guía de su Sagrada Familia en la Presentación del Niño Jesús que nos enseñe a ausentarnos de las vanalidades y multitudes de este mundo para encontrar nuestro hogar en la comunión intima con Dios y con aquellos familiares, amigos y cercanos que juntos anhelamos construir el Reino de Dios.