AFP / Luis ROBAYO

La Fuerza Armada de Venezuela dio este jueves un espaldarazo al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, al calificar de «golpe de Estado» en marcha la autoproclamación del líder parlamentario opositor, Juan Guaidó, como mandatario interino con respaldo internacional.

«Alerto al pueblo de Venezuela que se está llevando un golpe de Estado contra la institucionalidad, contra la democracia, contra nuestra Constitución, contra el presidente Nicolás Maduro, presidente legítimo», aseguró el ministro de Defensa, el general Vladimir Padrino, flanqueado por toda la cúpula militar.

Al leer un comunicado ante la prensa, el ministro señaló como autores de ese «plan criminal» a «sectores de ultraderecha auspiciados descaradamente por agentes imperiales», que, dijo, buscan generar «caos y anarquía» en el país.

Poco antes, ocho generales que comandan regiones estratégicas del país ratificaron su «lealtad y subordinación absoluta» a Maduro, en mensajes difundidos por la televisión estatal.

La Fuerza Armada, que se define como seguidora del fallecido líder socialista Hugo Chávez (1999-2013) y «antiimperalista», es considerada el principal sostén de Maduro. «Leales siempre, traidores nunca», «Chávez vive, la patria sigue», dijeron.

Los militares reiteran que están unidos, pero han mostrado fisuras: dos generales están detenidos vinculados con la activación de dos drones cargados con explosivos cerca de una tarima donde estaba Maduro el 4 de agosto y el pasado lunes 27 militares fueron detenidos tras sublevarse.

El miércoles, Guaidó llamó a las Fuerzas Armadas a ponerse «al lado del pueblo y de la Constitución» y les reiteró la oferta de una ley de amnistía a quienes desconozcan a Maduro.

Para los analistas de Eurasia Group, el reconocimiento del alto mando militar es vital para que Guaidó pueda liderar una transición, por lo que una «caída de Maduro no parece inminente».

Maduro tiene previsto asistir este jueves a una sesión en el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), de línea oficialista, que el miércoles ordenó a la Fiscalía investigar penalmente a los miembros del Parlamento -de mayoría opositora-, al acusarlos de usurpar las funciones de Maduro.

Ante una multitudinaria manifestación de seguidores, Guaidó, ingeniero de 35 años, se autojuramentó el miércoles como «presidente encargado de Venezuela», fijándose como meta «lograr el cese de la usurpación, un gobierno de transición y elecciones libres».

El primero en reconocerlo fue el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, seguido por una decena de países de América Latina y Canadá.

El secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, llamó a miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA), que sesiona este jueves sobre Venezuela, a reconocer a Guaidó. Su secretario general, Luis Almagro, quien tilda a Maduro de «dictador», ya le dio el beneplácito.

La UE, prudente, pidió «elecciones libres» sin reconocer a Guaidó, lo que sí hizo el presidente de la Eurocámara, Antonio Tajani, quien dijo: «¡Maduro tiene que irse ya!».

Guaidó, quien según una fuente de oposición «está en resguardo» en un lugar no precisado, seguía recibiendo mensajes y llamadas de apoyo de mandatarios, entre ellos el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, este jueves.

Maduro obtuvo el respaldo de sus aliados Rusia y Cuba, que se manifestaron, al igual que China, contra la «injerencia extranjera» en Venezuela.

Medio centenar de países consideran «ilegítimo» el segundo mandato que inició Maduro el 10 de enero, por considerar que los comicios en que fue reelegido -boicoteados por la oposición- fueron fraudulentos.

Como respuesta al decidido apoyo de Washington a Guaidó, Maduro anunció que rompe relaciones con Estados Unidos, y dio 72 horas a sus diplomáticos para abandonar el país, pero el gobierno estadounidense dijo que no tenía autoridad para tomar esa decisión y anunció que tomará medidas si su personal es puesto en «peligro».

En un comunicado a todas las embajadas, Guaidó, a quien Maduro considera un «títere» de Trump, les pidió «mantener su presencia diplomática».

«Pero lo que verdaderamente afecta o pone en entredicho la capacidad de gobernar del régimen de Maduro son medidas de corte económico o financiero», advirtió a la AFP el internacionalista Mariano de Alba.

Estados Unidos compra a Venezuela un tercio de su deprimida producción de 1,4 millones de barriles diarios -fuente del 96% de divisas-. Según Maduro, sus enemigos quieren apropiarse de las mayores reservas de oro negro del planeta que tiene la nación sudamericana.

«Trump probablemente exploraría la posibilidad de congelar activos (de Venezuela) (…) podrían agregarse sanciones petroleras», opinó Eurasia.

El agravamiento de la crisis ocurre en medio de la peor debacle económica en la historia moderna del país petrolero, con escasez de alimentos y medicinas y una hiperinflación que el FMI proyecta en 10.000.000% para 2019.

Disturbios en el marco de protestas contra Maduro dejaron al menos 16 muertos desde el martes. La noche del miércoles hubo incidentes en barrios populares como Petare, en el este de la capital.

Las marchas del miércoles fueron el primer gran pulso en las calles desde las protestas que dejaron unos 125 muertos en 2017. Guaidó anunció que la oposición se prepara para una gran marcha en la primera semana de febrero.

Fuente: Afp.com