El pasado Jueves Santo, en la Misa in Coena Domini, toda la Iglesia Católica actualizamos en el día del banquete con el que Jesús instituyó la Eucaristía, el “Sacramento de la salvación”, en la tarde que nos introduce en el Triduo Santo de la pasión, muerte y resurrección del Señor.

En la Eucaristía de aquella noche, nos recordó el Santo Padre, Cristo se hace presente “En el mundo, precisamente allí donde prevalece el mal…. Jesús ama definitivamente, para siempre, con todo su ser”.

El Papa León XIV cargó durante las 14 estaciones la Cruz durante el Via Crucis en el Coliseo Romano. Desde San Juan Pablo II y Benedicto XVI no se veía aquello en un Papa. Ellos lo hicieron solo al principio del mismo por asuntos de las fuerzas que merman con la edad.

Al inicio del mismo, León XIV dijo: «No es un recorrido en medio de gente devota y silenciosa. Como en tiempos de Jesús, nos encontramos caminando en un ambiente caótico, alborotado y bullicioso, entre personas que comparten la fe en Él, pero también entre otros que se burlan e insultan».

El recuerdo del Papa Francisco estuvo presente en dicho Vía Crucis a la par del jubileo franciscano por los 800 años de San Francisco de Asís. A lo largo del mismo se actualizo el mensaje de paz del pobre de Asís al que aludió León XIV, sucesor legítimo y querido por el Papa Bergoglio.

La oración conclusiva del Papa fue:
“Omnipotente, eterno, justo y misericordioso Dios, concédenos a nosotros, miserables, hacer por tu amor lo que sabemos que quieres, y querer siempre lo que te agrada, para que, interiormente purificados, interiormente iluminados y encendidos por el fuego del Espíritu Santo, podamos seguir las huellas de tu amado Hijo, nuestro Señor Jesucristo, y por tu sola gracia llegar a ti, oh Altísimo, que en la Trinidad perfecta y en la Unidad simple vives y reinas y eres glorificado, Dios omnipotente por los siglos de los siglos. Amén”.

Sigamos profundizando en estos días restantes de la 8va Pascual el mensaje del Romano Pontifice es que es verdadera Comunión con los creyentes en Cristo y con todos los hombres de paz.