Se ha manifestado al mundo el Buen Pastor que ha salido a rescatar a las ovejas en peligro mortal.

Los discípulos tienen la responsabilidad de alimentar al rebaño que sufre hambre.

La Comunidad Eucarística nos alimenta espiritualmente, nos hace tomar conciencia y nos capacita para la solidaridad con aquellos que no tienen lo más elemental para sobrevivir y no morir de hambre.

Es la única manera de ir al cielo y vivir la Navidad.