Quién sufre una enfermedad o tiene una misnuvalía solamente le entiende los que están en las misma, y aún así, cada situación es particular. Se asume dependiendo del talante de cada cual.
El bajo perfil en todo lo que en la vida de quien está embarcado en el seguimiento de Jesucristo es una exigencia que el mismo nos impone. No puede ser un espectáculo ni una reunión masiva donde se manipulan nuestros sentimientos y nos hacen huir de nuestras responsabilidades.
En lo profundo del corazón, en la Sagrada Liturgía, en la obras de penitencia, con la oración de bajo perfil allí nos encontramos con el Dios de la salud, de la comunión y del servicio.

