Lázaro, el mendigo y el opulento hombre derrochador banquetero son clásicos y fundamentales en la Cuaresma y de lo esencial del Evangelio.
¿A dónde irás cuando mueras? ¿A las llamas del infierno o al mismo Cielo con Lázaro revestido de gloria, sentado al banquete sin fin ocupando los primeros lugares y reconocimientos?
Nosotros y nuestras familias necesitan con premura entender esto como realidad inminente y tomar medidas extremas cuanto antes. Si no, será muy tarde.

