Son las visperas de la muerte del
Señor. La noche de la Última Cena con sus Apóstoles queda instituido el Sacramento de la Eucaristía, el Orden Sacerdotal y las Obras de Misericordia que son la aplicación concreta del Nuevo Mandamiento del amor como Cristo lo ha hecho con nosotros, así nos toca corresponderle.
Lavaremos los pies porque el servicio es el sentido de la religión cristiana. En los principios de la Iglesia era un ritual aparte y muy valorado. Hoy en día, es la mejor ilustración del sentido verdadero de nuestra fe.
San Pablo nos narra cada Jueves Santo y luego en Corpus Christi lo acontecido aquella noche donde se donó por entero y para siempre nuestro Señor como comida y bebida de salvación.
Tras comulgar del Cuerpo y la Sangre de Cristo inauguramos el monumento con la Sagrada Reserva del Sacramento de nuestra fe ante el cual nos postramos, adoramos y suplicamos para que el alimento llegue a todos, paren la violencia y las guerras, los enfermos, envejecidos y moribundos encuentren la fortaleza de Crsito en la Cruz y las familias vuelvan a la unidad perdonándose mutuamente.
¡Bendito sea Jesucristo en el Santísimo Sacramento del Altar…!

