¡Cómo sabe la Iglesia! Y tú y yo nada.

La predicación didáctica de Jesús aparece en dos Evangelios… en San Mateo es la Carta Magna de la Iglesia y de sus hijos: el Sermón de la Montaña, como contenido ético a modo de termómetro de salvación o condenación por el cumplimiento de los 10 mandamientos de la nueva y definitiva ley de Dios.

En San Lucas, dicha predicación se llama el Sermón del Llano. Ya de por sí, el título nos da la idea de su énfasis. Destinado a la gente pobre materialmente hablando, sometida a las carencias de todo tipo y por ello, con mayor potencial de alcanzar el Cielo si siguen está ruta.

Dejemos de aborrecer a los malvados y a los diferentes. Basta de maldecir a los que nos amenazar y transgreden. Estirpemos de nuestra alma el veneno de condenar a quienes nos han hecho tanto daño porque piensan y proceden diametralmente a nosotros. Solamente nuestros pecados serán perdonados si somos generosos con los que necesitan lo más mínimo y misericordiosos con quienes muestran arrepentimiento y humildad. Al mal se combate haciendo el bien y huyendo del ámbito de los que hacen alianzas con los corruptos y acaparadores.

Esta es la caridad, el Mandamiento Nuevo que celebramos como Iglesia todos los Jueves Eucarísticos Sacerdotales. A la Virgen Dolorosa le pedimos poner en práctica este, el Evangelio de la Cruz de su Hijo.