En Navidad nos convertimos y renovamos nuestro compromiso de discípulos de aquel Niño Divino que se ha manifestado como el verdadero y único Maestro de Israel y Salvador de todo mundo.
San Felipe Apóstol recibió el llamando con el Sígueme. Gracias a su seguimiento se multiplicaran los panes y los peces de aquel muchacho cuya vocación se manifestó en la humildad de la Eucaristía.
Y él mismo Apóstol San Felipe lleva a Jesús al maestro Natanael con el desafío vocacional del
Ven y verás.
Conmueve al alma el haber tenido la experiencia del compartir este llamado con varias personas y entristece el hecho de que no entendieron la novedad y radicalidad del mismo.
¡De nada vale encontrarse con Jesús si no estoy dispuesto a seguirle hasta las últimas consecuencias! Tal es el sentido de la Natividad de Belén ocurrida en la Sagrada Familia.

