A partir de la segunda semana de Pascua estaremos sumergidos en el Sacramento del Bautismo, y luego contemplando al Pan de Vida, Jesucristo.
La quietud de la noche es el marco perfecto para el encuentro con el Maestro Resucitado…. para poner en evidencia lo limitado y pobre de nuestro conocimiento de las verdades para la vida eterna.
No es suficiente. Ni siquiera podemos alardear de años, muchos menos de contribuciones, e impensable aducir derechos en el servicio eclesial. Es un don inmerecido escuchar del Resucitado: tú que eres Maestro… No sabes estás cosas… ¡Tienes que comenzar de nuevo, tienes que acercarte a otras personas y corregir los errores que cometiste con las que en el pasado intentaste ayudar para que participen de los bienes eternos del Reino de Dios.
Es por tu bien, el de los tuyos y el de todos los que te rodean: !Tienes que nacer de nuevo para poder comulgar!.

