La Cuaresma nos lleva al encuentro con Jesús. La Samaritana y el Ciego de Nacimiento, como tantos otros nos dan la pauta del verdadero creer.

Un funcionario extranjero tiene una situación extrema. Sus influencias y su poderío nada pueden contra la enfermedad de su hijo.

Nada puede contra la merma de nuestro organismo y la muerte segura.

La insistencia del funcionario con Jesús tuvo su fruto. No solo aprendió a hacerse pequeño y humilde. Descubrió la fe verdadera que pide ser el padre más sacrificado por su familia, el incumbente que conoce los límites de su cargo y el hombre que sabe que la sencillez, la humildad y la pequeñez desarman el Cielo en favor de los que sufren y padecen.

Desde entonces esto ocurre a la Hora Séptima después de la Hora de la crucifixión de Cristo, momento de oración litúrgica de la Iglesia.

Llegará a su cumbre nuestra preparación para la Semana Santa. En momentos quedamos desconcertados, y por ello hemos de seguir caminando.