Entramos en el tercer y último tramo del Año Litúrgico C donde la Iglesia hace presente con la Santa Misa a Jesús Eucaristía, la Buena Noticia del Señor para los que sufren las mayores desgracias. Jubileo de la gracia santa y libertad verdadera para los enfermos, los cautivos y los pobres.
San Lucas Evangelista toma la palabra, tras ser acompañados en el Tiempo Ordinario, como cada tres años, por San Marcos y San Mateo respectivamente, para que participemos y no perdamos ningún momento del Ministerio Público de nuestro Señor Jesucristo cada día entre semanas.
Ya de su infancia, a finales de noviembre, con el Adviento y a seguidas con la Navidad, iniciaremos el Año Litúrgico A. Allí podremos dar gracias por nuestros originales y por nuestra comunidad familiar.
El Hijo Adoptivo de San José, el Artesano, el Carpintero que solo sabía trabajar, rezar y proteger a su Familia, la más Sagrada, la que está por encima de todas las cosas, se nos manifiesta ahora como la Palabra misma de Dios y con la Medicina que nos da la salud, además de indicarnos como huir de todo conflicto, rechazo y violencia social.
Por intercesión de María Santísima, Virgen y Madre nuestra, pedimos la gracia inmerecida de que hoy se cumplan en nuestras vidas estás Escrituras al comulgar y caminar de la mano con su Único Hijo, el Cristo, Nuestro Dueño y Guía.