Cerraremos el año litúrgico en las Misas de Ferias con el Evangelio de San Lucas Médico y Evangelista, quien fue misionero con San Pablo extendiendo así la Iglesia con la fundación y acompañamiento de Comunidades Eucarísticas en las principales ciudades del Imperio Romano.

Los médicos de cultura griega en los tiempos Apostólicos eran Sabios y filósofos, no eran sincretistas de religiones superticiosas fantasiosas. Eran hombres prácticos, investigadores y objetivos. Estos eran los rasgos del hombre de Fe Cristiana, el médico de alma y cuerpo que marco con la espiritualidad Paulina el Evangelio que contiene la historia teológica de la Iglesia Primitiva en la sección que llamamos Hechos de los Apóstoles que compuso para aquellos que no eran judíos.

La parábola que solamente es propia de San Lucas, que no aparece en otro de los 3 Evangelistas restantes, denuncia la necedad humana que cree que el número de su días será prolongado, que debe asegurar minuciosamente como sacar provecho como sea de sus bienes, multiplicarlos y perpertuarlos pero para si mismo, no para los más necesitados. Sus días terminaron súbitamente y no se dió cuenta que el Trigo es para hacer Eucaristía, es decir, hacer presente y compartir a Cristo con su Cuerpo y con su Sangre, y darle mejor vida a los mejores y preferidos miembros de la comunidad cristiana que son los pobres, destinatarios favoritos de San Lucas juntos a las mujeres señaladas y marginadas.

¿Qué haremos y cuál será el destino de los bienes que tenemos guardados en los bancos, propiedades e inversiones? ¿De quiénes serán cuando nos llegue la muerte y nada nos llevaremos? ¿Cómo laicos, religiosas y consagrados, administramos los bienes para auxiliar a los que no tienen pan, techo y medicinas? Ellos son los que saldrán la final rendición de cuentas que tendremos que hacer en nuestro inesperado y pronto a venir día final tuyo y mío.

PMAGS