Nuestro camino está dirigido a Jerusalén… Nunca solos, siempre con Jesús Eucaristía. Ya no se trata ni del antigüo día del Señor que era el sábado ni de acudir a la sinagoga donde la Palabra se quedaba en una espera.
Tortuosa espera del Pueblo de Dios encorvado, no podía levantar los ojos al Cielo y mirar a los demás ni recibir sus miradas. Simbólico el número 18 como periodo de sufrimientos, maltratos, vejaciones, desprecios y esclavitud por culpa de quien debía dar una mejor vida a otros.
Nuestras coordenadas, nuestro lugar, espacio y realización, así como aprendenduzaje, disciplina y corrección están allí dónde la Palabra se hace Carne y Sangre de Cristo por una mujer, por María Virgen, en la Iglesia que busca vivir cada día entre trabajos y oraciones su entrega a Dios.
Escuchamos y acogemos al celebra la fe católica la fórmula sacramental del Evangelio de hoy: Mujer, quedas libre…
Si trabajamos seis días como Dios manda y los domingos celebramos la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte, nos alegraremos con toda la familia cristiana y no tendremos que preocuparnos de los enemigos, ellos mismos con el paso del tiempo se diluirán…
