Tenemos un solo Padre, Maestro y Señor. Común a todos. Es Cristo Jesús.
Todo lo demás en esta vida es una aproximación, una mediación y un referente cuando nos remite a la enseñanza y actuar de la ley de Dios.
La buena fe, el desinterés, la generosidad y la honestidad son los criterios de discernimiento por los cuáles comprobamos que alguna persona y las instituciones obran conforme a la justicia de Dios para bien de todos.
¿Actúo conforme a los mandamientos de Dios y su ley de amor y justicia con todos?

