Lo institucional tiene su lugar de primer orden como soporte de toda sociedad. Enfermos, lisiados y marginados de por vida son el foco de atención de la Iglesia que espera a que sus hijos bautizados, ovejas del rebaño de Cristo, Pastor Bueno y Eterno, acudan en auxilio de los esperan la manifestación del Cielo.

La Comunidad Eucarística nos enseña a levantarnos, a estar de pie, y no derrumbados. Nuestra humanidad es a la vez medio para alcanzar la Gloria y camilla o Cruz que cargar. En ambos casos hay que seguir, andar, recorrer, caminar. Este movimiento vital que demanda clamar, suplicar, pedir ayuda siempre estará la salvación y el sentido de nuestras vidas.

Démosle sentido a la vida de los que también piden lo que tú y yo tenemos en abundancia. ¡Ayúdanos Señor a no pecar más para que no nos pase algo malo, algo peor!.