Al hogar de la niña moribunda va Jesús por la súplica insistente del padre de familia, del Jefe de la sinagoga donde se explicaban las Escrituras, quien se había postra a sus pies por tierra.

Fundamental el rol del hombre en casa para cuidar de cada uno de los miembros de la familia y de la vida de fe en las promesas de Dios y nuestra responsabilidad al respecto.

Desprotegida la anciana enferma de gravedad. Estaba sola con su sufrimiento. Totalmente desamparada. Solamente Jesús le hizo caso, a pesar de los Apóstoles y la multitud que la rechazaban.

Los enfermos, las mujeres, la familia son prioridad en el Ministerio del Hijo de María.

Tenemos que colaborar activamente en el momento de la necesidad ajena para preparar la resurrección de quienes han sufrido tanto en vida.

Aprendamos con los Santos Colaboradores más cercanos de Jesús, Pedro, Santiago y Juan a pasar de esta cultura del rechazo, la muerte y la tristeza al esfuerzo por lograr que las familias, los ancianos, los enfermos y las agrupaciones que tienen una visión oscura y turbia de la existencia reciban los beneficios de la fe sacramental y la pastoral social de la Iglesia que se desvive por los más desfavorecidos y los que sufren.