La noticia de que la Madre de Jesús y los miembros de la Iglesia Primitiva a los que se les llamaba Hermanos que conformaron la Comunidad Eucarística da solidez a nuestra fe.
Entre el gentío, el correr sin sentido a toda prisa y el incontable número de ofertas que nos ofrecen felicidad por medio al disfrute, nos indica el mismo Jesús que tenemos que actuar como su Madre y los miembros de la Comunidad.
Ellos son los Santos que pusieron por obra la enseñanza de la Iglesia que nos llama a dar todo por la familia, a dar lo mejor en nuestro trabajo y buscar el bien de los que no tienen un hogar ni oficio digno que dé sentido a su existencia.
