¡En todo precursor! La Voz que clama en el desierto prepara el camino del Señor para nosotros.

Así lo hizo con mi madre, el día previo a su muerte hace tres años. Por tanto, ¡preparemos desde hoy para el día del Señor!.

Hombre tan grande no merecía una muerte tan vil según nuestros estándares. Pero hasta en eso, menguó San Juan Bautista para no quitarle gloria al Sacrificio Pascual de Nuestro Señor Jesucristo.

Pedimos en esta Santa Misa que abandonemos nuestras intrigas y maldades. Herodes y Herodías, responsables del terrible encarcelamiento y decapitación del Bautista pagaron en vida el precio de su vida oscura de intrigas y corrupción.

Entre contiendas familiares por el poder real que no les correspondía fueron desterrados y murieron en el exilio.

Tal como hizo el Hijo de Zacarías y Santa Isabel, alimentarnos de la comida silvestre, con vestiduras pobres y actuar en la vida sabiendo que no somos dignos de desatarle a Cristo y al prójimo las sandalias de sus pies.

Si tomamos hoy la decisión de luchar donde estemos contra lo mal hecho, sufriremos las consecuencias. Pero que mayor logró en esta vida que hacer las cosas como deben ser hechas eh todas las instancias.

Norte a alcanzar por el cual aclama el Sacerdote en cada Misa, al igual que lo hizo el Bautista: «Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo».