En una fecha como hoy, en plena 8va de Pascua, recordamos las palabras del Papa el día del Lavatorio de los pies: «El Señor… nos entrega su propia forma de vida… un gesto que resume la revelación de Dios, un signo ejemplar del Verbo hecho carne, su memoria inconfundible.

También nos recordó aquella frase del recordado Benedicto XVI: “sistemáticamente deseamos un Dios de éxito y no de pasión… estamos tentados siempre a buscar un Dios que “nos sirva”, que nos haga ganar, que sea útil como el dinero y el poder, sin embargo, no comprendemos que «Dios, en efecto, nos sirve, sí, pero con el gesto gratuito y humilde de lavar los pies» y ahí está la omnipotencia de Dios.

Pedimos con este gesto a Jesús que nos purifiqye de las idolatrías y blasfemias que han mancillado la imagen que nos hemos hecho de Dios, sino que purique también nuestra imagen del hombre, que se percibe poderoso cuando domina, que quiere vencer matando a quien es igual a él, que se considera grande cuando es temido. Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre, nos da, en cambio, un ejemplo de entrega, de servicio y de amor.

El Semana de la Resurrección que sigue a la Semana Santa es el tiempo para aplicar en nuestra vida lo que como Iglesia hemos celebrado y hemos de celebrar a lo largo de nuestra vida.

Por nuestros difuntos pedimos hoy, y rogamos por un estilo de vida que sea en todo servicio en paz y honestidad.