En la Eucaristía, el Sacerdote se entrega por el Cuerpo y la Sangre de Cristo, tal como este se entrego a sus discípulos para la salvación de todos, del mundo.

En Cada Eucaristía renovamos nuestra Iniciación Cristiana. Ponemos al día nuestro bautismo.

Nuestra vocación cristiana, en su ámbito respectivo, necesita salvación.

Nuestras relaciones interpersonales necesitan que abandonemos la actitud condenatoria con los demás. Dios se hará cargo de dar a cada uno su paga por el bien o el mal hecho.

Nada justifica lo mal hecho ni los acuerdos malignos porque ningún fin justifica cualquier medio que de emplee para alcanzarlo.

Insiste el Papa León XIV en el poder del amor de Dios en Cristo para el mundo. Único medio para erradir el mal que condena al participar del mismo.

Pascua es el tiempo de una y mil veces volver al amor de Dios que tanto te amó.