Las leyes y los mandamientos son para cumplirse, poner orden, dar funcionalidad social y que nadie aplaste, este por encima de sus semejantes.

Esto bien lo puso por obra San José, el Justo Varón. Buscó siempre honrar a su comprometida la Virgen María. Obediente al anuncio del Ángel en la confirmación del Hogar Sagrado, ya estuviesen en la cueva de Belén por el censo, en Egipto huyendo de la persecución o en Nazaret estableciendo residencia y lugar de labora, de peregrinación para cumplir la ley en el Templo de Jerusalén.

Al fin de sus días, después de hacer protegido, custodiado y enseñado con corazón de Padre a Jesús, nacido en la carne de María Virgen, a quien siempre honró y protegió, desde el Cielo, San José ejerce el patronazgo de vigilancia sobre la Iglesia Universal y sobre cada alma de los hijos de Dios.

San José vela por la Iglesia que peregrina en la tierra, ruega por los difuntos y junto a Cristo Rey y su Madre Celestial, preside la Comunión de los Santos, la Familia Eterna que está en la Gloria.

Roguemos para que los padres enseñen y se entreguen al cumplimiento de sus deberes y responsabilidades por el bien de sus hijos y de la sociedad