Con sabiduría y autoridad enseñanza Jesús en la sinagoga. Por supuesto, las críticas y el rechazo fueron la respuesta a la manifestación del Divino Maestro.

El trabajo más digno es el del obrero. La mejor herencia que pudo recibir Cristo de San José… aprender a trabajar con sus manos y sostener dignamente a su madre y familia, la primera comunidad eclesial.

Nos pide el Hijo de la siempre Virgen María, nuestra Madre, tener profunda convicción, determinación y valentía. No arrepentirnos por haber hecho en el pasado la denuncia profética que hicimos. Si mejorar en la manera de hacer las cosas.

Desechar el trato áspero y tosco hacia otros. Asimilar que en los lugares y con personas que somos rechazados hay que irse pronto de ahí. Y lo más importante… Por los Sacramentos de la Iglesia siempre seremos Sacerdotes, Profetas y Reyes, y es nuestro derecho y deber seguir realizando la misión que la Iglesia nos ha encomendado.