Miércoles de San José, patrón de los imposibles según la voluntad y el tiempo de Dios.
Dedicar la vida al servicio de los demás en la difícil tarea de conformar la Comunidad Cristiana Eucarística donde priman la mutua colaboración y la corrección.
Todo esto para acudir a la Liturgía de la Iglesia, dónde se cumplen el dos o más en mi nombre y están de acuerdo. Solo hacen falta dos o tres y poner en común el Pan de nuestro trabajo y el Vino de nuestros sufrimientos.
A cambio de esto, se hará presente la presencia del Señor en el Santísima Sacramento del Altar y en el Sagrario que es la nueva y definitiva tienda del encuentro con el Señor de cielos y tierra, de la vida y de la muerte.
Nos acercamos a la cumbre de la novena de nuestra Señora de la Asunción. María Virgen, Nuestra Madre, ha Sido llevada en cuerpo y alma al Cielo al final de sus días por el deseo de ver a su Hijo. Este el destino que quiere Dios para la Iglesia. 15 de agosto, no faltes a comulgar ese día a dicha Misa Solemne.
Tratemos de sobrellevar en ella a las personas que son difíciles de tratar. Alejemonos de toda zona de conflicto, porque eso no es Iglesia ni es familia. Trabajemos con todas las fuerzas y el alma para que la Eucaristía llegue a todos, porque uno es el Pan del Cielo, el material y el espiritual.

