Un segundo grupo de Parábolas que corresponden a las enseñanzas de Jesús Maestro refieren al servicio propio del Reino de los Cielos.

Hay un solo propietario del mismo, Dios y Padre. A lo sumo habrán administradores que duren unos pocos años, están de paso y su gestión quedará para la narrativa pública de la Historia de la Iglesia, y como referencia constante de una gestión bien hecha o no.

Los jornaleros son los empleados de la Viña del Señor del Reino en el que no debe ni puede estar nadie desempleado. Los vagos no son admitidos, al contrario son expulsados.

Anda buscando a toda hora el Propietario Divino quien emplear. A nadie cancela ni rechaza del oficio divino. Su llamado es constante y persistente. Son las personas que se autoexcluyen del mismo porque tienen una agenda y unas prioridades vanales marcadas por la inconstancia y los reclamos.

La paga es desbordada, sin límites y no se agota
Equitativa para todos, y generosa para los que este mundo ha tenido como el hazme reír, como incapaces y desajustados en un mundo de competitividad aplastante, sin misericordia y mal sana.

¡Benditos a los que en este mundo se les han impuesto los últimos y peores lugares y por ello, maltratos y desprecios, los pobres de este mundo, que han tenido que trabajar de manera inhumana!. Su paga al final de la jornada de esta vida será compartir la dicha del Hijo del propietario de la Viña que tuvo igual suerte que ellos, aún siendo el Hijo.

Nadie debe albergar complejos, creer que ha fracasado, sentirse excluido y dejarse humillar por quienes buscan acaparar e imponerse esclavizando a los más pequeños.

Tu puesto y tu paga en la Viña del Señor, con tu disposición y laboriosidad constante, será beber del fruto de la Vid, del Cáliz del Señor.

San José Obrero,

San Juan Eudes,

San Ezequiel Moreno,

Santos Jornaleros de la Viña del Señor…

Rueguen por nuestros trabajos.