En la Casa de San Pedro hay una situación de mayúscula crisis.

La servidora de la familia está gravemente enferma. El hogar está a la deriva.

Así ocurre con cada uno de los miembros del círculo nuclear que es la familia.

Apoyemos y facilitemos la vida de cada uno de quienes compartimos el mismo techo y Mesa.

De manera universal es la misión dea Iglesia con las multitudes de enfermos, desafortunados y esclavizados por el espíritu del mal de este mundo.

¿Quiénes son los enfermos cercanos que necesitan oración, ayuda económica y compañía?

¿Cuáles personas abandonadas, rechazadas y en situación precaria puedes ayudar?

¿Cómo auxiliar a las personas sometidas al yugo satánico de las drogas, el alcoholismo, del desenfreno, la corrupción económica y el clasismo?

Lo cierto es que todos necesitamos en tantas áreas y épocas de nuestra ayuda de la salvación de Jesucristo.

¡Nadie debe sentirse ni actuar como superior a nadie, sino servirles que es la medicina mejor para nuestras enfermedades!