Lo ha dicho el Señor, primero el derecho y el amor a Dios antes que el cumplimiento religioso.

Bajo perfil, anonimato y cero reconocimientos es lo que distingue a los verdaderos servidores de la Iglesia que realizan la caridad y la ayuda a los que no pueden bastarse por sí mismo sin ser vistos por nadie.

Las hipocresías, las manipulaciones, los dobles intereses, el querer estar bien con todos y justificar la corrupción es lo más parecido a ser un sepulcro blanqueado, hermoso por fuera pero lleno de podredumbre por fuera.

Pidamos al modelo de todo hombre, creyente, esposo padre de familia, trabajador y ciudadano que es San José que nos enseñé a nosotros pecadores que abandonemos el fariseísmo religioso y ciudadano, y asumamos estas correcciones del Cielo… Nunca digamos: esto nos ofende…